1.12.14

Reseña "Una casa en Thornwood"



Título: Una casa en Thornwood
Autor: Anna Romer. 
Editorial: Suma.
Libro único
Puntuación: 9 / 10
Sinopsis
Cuando tú eres lo único que separa un pasado violento del destino de aquellos a quienes amas, ¿hasta dónde estás dispuesto a llegar para salvarlos?


Una misteriosa herencia

Audrey hereda de su exmarido, que ha muerto de forma súbita e inesperada, una finca abandonada en Queensland. Decide no venderla y aprovechar la oportunidad para escapar de la ciudad y de una vida sin mucho aliciente.
Un terrible secreto
En una habitación descubre la fotografía de un guapo médico de la Segunda Guerra Mundial, Samuel Riordan, el antiguo dueño de la casa. Pronto se obsesiona con él y empieza a indagar sobre su vida hasta descubrir que fue acusado de asesinar a su esposa a la vuelta de la guerra en 1946. Cuando le cuentan sobre otras muertes inexplicables en época reciente, una de ellas la de una adolescente cuyas heridas recordaban a la primera víctima, empieza a sospechar que el asesino sigue vivo.
Un nuevo amor
La investigación de Audrey provocará en el asesino la necesidad de matar de nuevo. Justo cuando ella estaba empezando a encajar en la comunidad. Justo cuando su hija y su suegra estaban entablando una bonita relación. Justo cuando ella había encontrado un hombre que le hace pensar que es el momento de amar de nuevo.

Opinión personal

Audrey sufre la pérdida de su ex pareja quedándose con una preciosa hija de once años; su mundo está a punto de cambiar desde el momento en el que Tony le deja en herencia la casa de su abuelo. 
Nuestra protagonista cree que la muerte de Tony no fue accidental y cuando se muda empezará a indagar en la historia de los antepasados de éste. 


Este libro me hizo recordar a algunas de las novelas de Corinna Boman, por su forma de plantear la historia, el recurso de diarios y cartas para dar a conocer los hechos,  pero también por las maravillosas descripciones y la manera de narrar sencilla y clara. De combinar dos historias (una acontecida en 1946 y otra en el año 2006) en una.

Anna Romer nos traslada a Australia desde la zona urbana de Melbourne a la zona más rural donde se desarrolla la mayor parte de la historia, me refiero a Magpie Creek (Queensland).

La ambientación y las bellísimas descripciones hace que nos metamos aún más en la historia y parezca que estamos en ese paisaje australiano de volcanes, tierra inhóspita...Es de agradecer que no sólo se dedique a contar la historia pura y dura sino que lo mejor es que la aderece con elementos como la descripción del paisaje de ese continente en miniatura, su fauna, su flora y también se relaten algunas de sus costumbres.

En cuanto a personajes se refiere tenemos bastantes ya que al ser dos historias se precisa necesario. Audrey Kepler es la protagonista, una fotógrafa madre de una niña de once años; los acontecimientos que siguen a la muerte de su expareja la llevan a vivir a un rancho en Magpie Creek, allí despertará su curiosidad la vida de su anterior propietario. Así nos embarcaremos en una búsqueda constante de respuestas acerca de Samuel Riordan (abuelo de Tony) y el asesinato de su prometida (no es su esposa como pone en la sinopsis). Me gustó su naturalidad y realismo, su alejada perfección.
Casi la mayoría de los personajes están bien caracterizados, me gustó mucho Browyn (hija de Audrey) que tiene las cosas bastante claras y es bastante madura para su edad.
Otro de los personajes que me encantó y que creo que le sacó poco provecho fue a Danny Weingarten, podía haberlo explotado un poco más y la historia le hubiera quedado redonda.

 Esta novela merece la pena leerla porque no decae el ritmo en ningún momento gracias a mantenernos en la búsqueda constante de pistas.  La narración en primera persona y la incorporación de la visión de otros personajes a través de diarios y cartas lo complementan muy bien y no nos dejan con tantas dudas.
La atmósfera que crea es verdaderamente especial con momentos que te ponen los pelos de punta.
La portada preciosa y un punto más por dejar la original.

El final es bastante cerrado, tiene de todo, emoción, alegría, tristeza...aunque me pareció precipitado. Nos regala un epílogo pero tan corto que me supo a poco y me quedó una cuestión pendiente relativa a las cartas.




Una casa en Thornwood es un viaje en todos los sentidos



¿Os apetece leerlo? , ya lo habéis hecho ¿qué os ha parecido?

Mis citas preferidas (pueden contener spoilers)

"—Si murieras —dijo finalmente en tono agudo y tembloroso—, ¿qué sería de mí? Ahora estamos las dos solas, mamá. Si una de nosotras muriera, la otra se quedaría sola. Yo no tengo a ninguna tía Morag a quien acudir, como tú hiciste. Yo no tengo a nadie."

"Visualicé mentalmente al hombre de la foto, tratando de imaginarlo como una serpiente, un sinvergüenza. Imposible. Yo solo veía el brillo de deseo en sus ojos oscuros, la atrayente curva de sus labios perfectos, la seductora media sonrisa que me hacía sentirme arropada y en cierto modo querida. Si aquella cautivadora máscara ocultaba un ser corrompido, entonces estaba rematadamente ciega."

"Me repugnaba la idea de que Aylish hubiera sido asesinada por alguien a quien amaba, no porque deseara forzosamente que Samuel fuera inocente, ni siquiera porque quisiera que su historia tuviera un final feliz, sino porque morir a manos de tu amado era un desatino. Ver en su rostro la intención de hacerte daño, de acabar contigo. No solo el amor perdido, ni siquiera la mera indiferencia o el odio, sino una mirada que dice: «Eres mía y puedo hacer contigo lo que quiera… y, como significas tan poco para mí, disfrutaré enormemente con tu dolor…». Un estremecimiento en la oscuridad. Un susurro mudo.
«Samuel no. Por el bien de ella, no permitas que haya sido él»."

"El impulso que sentía de echar a correr en busca de Danny era fuerte, pero decidí dejarle ir. Danny estaba fuera de mi alcance. No solo en cuanto a distancia física, sino emocional y espiritualmente. Éramos el día y la noche. Él era guapísimo y voluble, un caballo ganador; un enigma silencioso empujado por la necesidad de demostrar su valía, de dejar su impronta en el mundo.
Yo era un ratón.
Sosa. Anodina. Sin chispa."

"Anoche me habló. Fue solo una palabra, pronunciada en voz tan baja que casi no la entendí. «Amor», dijo, y a continuación sus dedos rodearon los míos, tiró de mí y me abrazó con fuerza. Su voz era ronca, deslavazada, de una aspereza agradable. Oxidada, según él, por toda una vida de desuso. Desde mi punto de vista, si ha decidido pronunciar solamente una palabra en toda su vida, ha elegido la correcta."

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