El último viaje de Elisa se acerca. Pronto intentará cumplir su sueño de acabar con el demonio de Tessa, por tanto Colin debe cumplir su promesa o eso espera ella.
Resumiendo este tercer libro y fin de la trilogía en una frase diría: Menos es más.
A veces es preferible ser escueto que luego pasarse y éste me parece un caso claro. La verdad es que estos libros (no solo éste último) siempre me han costado por esa forma de narrar de la autora que es demasiado descriptiva. Tampoco creo que ayude la narración en primera persona donde encontramos un monólogo con el yo interior de la protagonista y poquísimos diálogos de por medio con lo cual la interacción entre personajes es escasa si tenemos en cuenta esas seiscientas y pico páginas. Por lo menos hubiese sido de agradecer que la autora nos recordase cierto hechos de los otros libros, pero parece que era más importante el color de la camiseta que lleva Elisa para la playa.
De esta manera llegamos casi a las trescientas páginas en las que no pasa absolutamente nada, es eso, un discurso tedioso. La novela está plagada de muchas descripciones y como dije antes poco diálogo, que a mí particularmente me hacen desconectar e incluso tener que volver a releer porque sin quererlo te pierdes y eso no es una buena señal, ya me he leído tochos más grandes pero infinitamente más entretenidos; no entiendo ese afán por rellenar convulsivamente (cantidad de escenas insustanciales y que no nos llevan a ningún lado) porque de trama en sí creo que un libro de doscientas páginas hubiera sido suficiente (y creo que me sobran). Porque es que lo que se dice el tema principal que trata de los demonios robasueños, véase Tessa, Colin y la búsqueda del padre de Elisa ocupan muy poco, algunos incluso se resuelven en tres páginas, llegándome a preguntar <<¿Y todo para esto?>> pues sí, es una pena, porque aunque los anteriores libros fueran extensos por lo menos tenían un poco de sentido pero este lo pierde.
Es una pena porque el tema de los demonios robasueños tenía una chispa de originalidad pero creo que es ese demasiado extenderse, y sobre todo una protagonista que aquí ya es del todo insoportable, es de esas personas (en este caso personaje de ficción) que te absorben la energía y se carga la trama por completo.
Vamos a por los personajes…
Elisabeth Sturm. Esa chica rara que nos sacaba cierto tipo de simpatía es de lo peorcito con lo que me he encontrado y fue de menos a más (insoportable). Ese monólogo interior de la protagonista es para volvernos locos, continuamente preguntándose cosas sin sentido (raras las que sí lo tenían). Nos creará un trauma eso seguro, una comedera de coco impresionante, ni pies ni cabeza (dentro de lo que es una historia fantástica), la novela se va por ciertos derroteros que la vuelven infumable. De verdad, ¿hacía falta todo esto? Pues no. Creo que tendrían que haber hecho un buen recorte de capítulos…el editor definitivamente estaba de vacaciones.
La protagonista es borde, le molesta absolutamente todo hasta incluso las costumbres de un país, que bueno, más tarde se intentará expiar pero ni por esas. Además parece que quiere relacionarse con todo ser viviente (Tillmann, Colin, Angelo…), nada es bastante para ella, a chaquetera no le gana nadie. Ésta es otra de las cosas que no me gustaron, ese amor por el que se supone que tanto lucha aquí es una rareza, los protagonistas de la novela se llevan el premio a la peor pareja (si es que la hay, la pareja digo). Del afán por desnudarse voy a pasar de hablar…
Colin Blackburn: ese ser que se mostraba misterioso y que tenía cierto punto de simpatía se diluye en ese fluir de páginas y poco o nada representa ya y de la relación con Elisa ni hablamos porque es un horror. La autora ha terminado por cargarse lo que se suponía que era uno de los platos fuertes.
Paul y Gianna: estos personajes son los únicos que son coherentes dentro de tanto caos.
Tilmann: es una peonza, no sabes qué dirección va a tomar y encima hay como un intento de crear una tercera persona en la relación C-E que, es eso, un intento.
Tessa: pobrecilla, al final es un visto y no visto, relegada a la miseria, jajaja.
Angelo: quizás el único personaje en este libro que me suscitó algún…sentimiento (bueno o malo) para cargárselo con ese final absurdo.
Y el final es de lo más soso con lo que me he topado, una pena.
Resumiendo (porque en esta reseña no he sido parca en palabras) la trilogía va de más a menos, es demasiado extensa, con mucho relleno, la protagonista es inaguantable, y la trama muy mal llevada con lo cual y por el esfuerzo le daré dos o tres estrellas pero decididamente no me van estas historias que más parece un análisis psicológico de la protagonista que una historia juvenil de género fantástico.
Pd: Si ya el libro es lo que es, sumadle una traducción plagada de errores. ¡Yeah!